El Maltrato Psicológico, el que no se ve.

Cada dia miles de mujeres y hombres sufren maltrato psicológico, y no saben como afrontarlo y/o no son escuchados, les comparto un resumen del articulo de El Pais, que nos anima a reconocer la situacion en nosotros y/o en algun ser querido. Si estas sufriendo maltrato psicologico, PIDE AYUDA. ¡Contactame! La psicoterapia puede ayudarte a superarlo y salir de esta situación.

Si sufres maltrato psicologico
Mujeres y hombres sufren maltrato psicologico. Contactame

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Los especialistas atienden cada día más casos del abuso de género psicológico llamado luz de gas, un maltrato psicológico: muy sutil y difícil de comprender para el entorno y las autoridades.

Mireia es el nombre ficticio —por expresa petición— de una mujer de 37 años que durante dos años padeció por parte de su novio maltrato psicológico. En concreto, una forma de maltrato que se conoce como luz de gas. Se trata de un abuso sutil, manipulador, mediante el que se desgasta la estima y confianza en sí misma de la mujer hasta el punto de anularla, de convertirla en un manojo de dudas y miedos. La victima casi nunca es consciente de estar siendo maltratada. O, al menos, no maltratada tal y como se entiende generalmente el término, ya que no hay una agresión clara. Simplemente, a base de poner en duda todo, discutir todo y menospreciar sus puntos de vista, la mujer va encerrándose en sí misma. Se trata también, en consecuencia, de un maltrato muy difícil de explicar para la víctima y todavía más complicado de denunciar.

mujer maltratada psicologicamente
No permitas que sigan abusando de ti.
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 Mireia cuenta: “Me lo discutía todo. Todo lo
ponía en tela de juicio. Hasta las cosas que no tiene discusión, como mi estado
de ánimo o mis sentimientos. Todo era una exageración mía, una invención o una paranoia.
Todo estaba en mi cabeza, así que terminé por creérmelo. Terminé por creer que
era yo la que no estaba a la altura y, por no seguir decepcionándole, me
callaba. Dejé de opinar, dejé de contestar o simplemente de expresar las cosas.
Quedé completamente anulada como persona y él tenía el control total de mí”.

Mireia estaba agotada. “Me quedé sin fuerza, sin energía, todo el día pendiente de no enfadarlo, de no decepcionarle. Hasta que comprendí que aquello no era normal, que no podía vivir así y que estaba ocurriendo algo”. Y cuando Mireia comprendió, se encontró con la incomprensión. “Eso no es maltrato, me decía alguna amiga. Exageras… Eso me hundió más.

El peor golpe que recibí fue cuando me animé a denunciar. Cuando ya no podía más porque ya me insultaba, me despreciaba y me generó ansiedad y problemas psicológicos. Fui al juzgado y archivaron mi causa. Que no era maltrato, que no había pruebas…”. Mireia llora. Y, cuando recupera el aliento, añade: “Llegué a pensar: ojalá me abra la cabeza. Ojalá me dé un puñetazo para poder ir al juez sangrando y que lo alejen de mí”.

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‘Gaslight’

El nombre de violencia de luz de gas viene de la película Gaslight, de 1944. Es un retrato de la violencia machista psicológica. En el filme, el marido manipula a su mujer con sutileza hasta convencerla de que ella se imagina cosas, recuerda mal las discusiones y hasta le hace dudar de su cordura.

El abusador altera la percepción de la realidad de la víctima provocando que no sea consciente de que padece un maltrato o una situación que debe denunciar.

Cuenta Beatriz Villanueva, coach y comunicadora especializada en género, que este tipo de maltrato es tan frecuente como invisible. “Es un tipo de violencia que me encuentro mucho en la consulta. Son mujeres que llegan agotadas. La mayoría llega sin ser conscientes de que están padeciendo maltrato psicológico. Vienen porque están cansadas, bajas, anuladas. Y es hablando, rascando, cuando se dan cuenta de que están todo el día intentando defenderse, intentando hacer valer su punto de vista, pero que no lo consigue nunca. Y llegan a considerar que no vale nada”.

Hace unos días Beatriz charló con una joven que le aseguraba sentirse triste, temerosa, insegura. Pero no asociaba ninguna de esas frustraciones con la posibilidad de estar sufriendo violencia psicológica por parte de su pareja, de quien afirmaba estar enamorada. Beatriz le hizo ver la situación que estaba padeciendo. “Suele haber una incredulidad: ¿yo? ¿maltratada? Pero enseguida, recapitulando, se dan cuenta de que están anuladas por sus parejas. Y que eso las ha exprimido, las ha dejado sin fuerzas”.

El abuso de luz de gas suele responder a un proceso reconocible. “Al principio el abusador manipula constantemente las interacciones con la pareja. Si ella le recuerda algo del tipo “es que me prometiste tal cosa’, él responde con expresiones del tipo: ‘yo no te prometí nada’, ‘¿por qué te inventas cosas?’, ‘¿estás loca?’. También invalida el punto de vista de la mujer cuando expresa sus sentimientos o se queja de algo. ‘Yo no vi eso, eres una exagerada; qué películas te montas; cómo puedes decir eso…’. Todo esto se sostiene con discusiones constantes que desgastan hasta el extremo y dejan sin fuerza a la mujer, que duda de su propio criterio y se siente una persona poco fiable o inútil”.

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“No hay
justicia para mí”

Seguimos sin identificar la violencia cuando no hay agresiones físicas, sin entender que los efectos del maltrato psicológico pueden llegar a ser devastadores e incluso irreversibles”, explica la psicóloga Bárbara Zorrilla. En no pocas ocasiones, el propio entorno de la víctima no percibe que esta situación sea un maltrato.

En general suele ser interpretado como problemas de pareja o altibajos. Un escenario que empuja a la mujer a encerrarse en sí misma, a no compartir la problemática e incluso, en ocasiones, a convencerse de que, tal y como no dejan de repetirle, no está siendo víctima de un maltrato. “La propia víctima no es consciente. ¿Cómo me va a maltratar la persona que me ama? Cuando al fin lo comprenden resulta muy doloroso. Es muy duro”, explica Beatriz Villanueva.

«Me
dijeron que ahí no había insultos, que tampoco me había pegado. Y que no podían
hacer nada. Que eso no era maltrato»

Ana acudió a un cuartel de la Guardia Civil con los mensajes y trató de explicar el maltrato psicológico al que su marido la llevaba sometiendo años. “Pero no me hicieron ni caso. Me dijeron que ahí no había insultos, que tampoco me había pegado. Y que no podían hacer nada. Que eso no era maltrato”.

La violencia luz de gas, tal y como explica Beatriz Villanueva, casi nunca requiere del uso de la violencia explícita. Incluso, muchas veces, se reviste de un falso buenismo: “Yo solo quiero ayudar, aunque parece que todo lo hago mal; hazme caso, fíate de mí, es por tu bien…”.

También los hombres padecen luz de gas por parte de sus parejas. En estos caso todavía es más difícil para la víctima, y sobre todo para el entorno, detectar que el hombre está padeciendo maltrato.

hombre maltratado
Es más difícil para el hombre y sobre todo para el entorno, detectar que el está padeciendo maltrato.

“La táctica es el afecto intermitente. Muestras de amor y cariño, arrepentimiento, condescendencia y promesas de felicidad futura hacen creer a la mujer que si ella cambia, él también lo hará y que solamente podrá encontrar la felicidad a su lado porque solo lo tiene a él”

Frecuente y
entre jóvenes

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Articulo completo: Luz de gas, el maltrato machista que nadie parece ver | España | EL PAÍS.https://elpais.com/politica/2017/09/15/actualidad/1505472042_655999.html

Las claves para una buena comunicación

La comunicación no violenta, también llamada «comunicación empática» o “comunicación compasiva”

El ideal de la Comunicación empática, como prefiero llamarla, es que las propias necesidades, deseos, anhelos y esperanzas no se satisfagan a costa de frustrar las necesidades de otra persona, por eso se hace hincapié en expresar sentimientos y deseos o necesidades, en lugar de expresar críticas o juicios morales.

El desarrollador de la comunicación empática, Marshall Rosenberg es psicólogo clínico; el sostiene que nuestra tendencia natural  como seres humanos, es sentirnos satisfechos cuando damos y recibimos algo de forma solidaria.


Rosenberg destaca la función primordial del lenguaje y del uso que hacemos de las palabras, es decir, del hablar y escuchar, que puede ayudarnos a conectar con nosotros mismos y con otras personas, de manera que aflore nuestra compasión[1] natural y nuestra capacidad de seguir siendo humanos incluso en las condiciones más extremas.

La Comunicación Empática, nos brinda orientaciones que nos permiten reestructurar nuestra forma de percibir, comprender y comunicarnos con nosotros mismo y con los demás.  En lugar de obedecer a reacciones habituales automáticas, nuestro lenguaje interno y externo, se convertirá en respuestas conscientes con una base firme en lo que percibimos de forma realista, lo que sentimos y lo que realmente deseamos.   

Además nos ayuda a observar y detectar sentimientos y actitudes, propios o de otros, y a identificar y expresar con claridad lo que esperamos en concreto de una situación dada.

¿Cómo?

Sustituyendo  nuestras pautas de responder a los juicios y a las críticas de otras personas, con defensa, evitación o ataque; por otras en las que predomina la empatía, incluyendo la auto-empatía.

Cuando damos algo de corazón, sentimos una alegría que nos sale de dentro, porque deseamos enriquecer la vida de la otra persona. Es algo que beneficia tanto al que da como al que recibe. El que da siente crecer su autoestima, una reacción que experimentamos al ver que nuestros esfuerzos contribuyen al bienestar de otra persona.

Pasos a seguir para una buena comunicación

  1. Observar lo que ocurre realmente en una situación dada, y lo que dicen o hacen los demás, sin ningún juicio ni evaluación. 
  2. Investigar cómo nos sentimos. ¿Nos sentimos ofendidos, asustados, alegres, divertidos, irritados, etc.? 
  3. Identificar cuáles de nuestras necesidades, guardan relación con los sentimientos descubrimos
  4. Hacer/recibir una petición dirigida a tratar de conseguir la meta o el deseo;  se centra en lo que yo puedo hacer o  en lo que esperamos que haga la otra persona encontrar una solución que enriquezca nuestra vida o la de los dos. 

Cuando centramos nuestra atención en los aspectos citados y ayudamos a los demás a hacer lo mismo, establecemos una corriente de comunicación que discurre en los dos sentidos y se manifiesta de una manera natural: observo, siento y averiguo qué quiero; qué me hace falta para enriquecer mi vida; y a la vez: qué observa, siente y necesita la otra persona y  qué le hace falta para enriquecer su vida.

La Comunicación Empática  no es una fórmula inamovible, sino que se adapta a diversas situaciones y a los diferentes estilos personales y culturales.  Aun cuando nos referimos a ella como un «proceso» o un «lenguaje», se pueden manifestar las cuatro facetas del modelo sin necesidad de articular una sola palabra.

La esencia de la comunicación empática, está en la conciencia que tenemos de esos cuatro componentes, no en las palabras que intercambiamos.

Cuando centramos nuestra atención en los aspectos citados y ayudamos a los demás a hacer lo mismo, establecemos una corriente de comunicación que discurre en los dos sentidos y se manifiesta de una manera natural:

observo, siento, averiguo qué quiero y lo pido 

Siempre que aplicamos la comunicación empatica a nuestras relaciones -ya sea con nosotros mismos, con otra persona o con un grupo-, conectamos necesariamente con nuestra compasión natural.

Donde puede aplicarse

Se trata, pues, de un enfoque que puede aplicarse de manera efectiva a todos los niveles de comunicación en las situaciones más diversas: relaciones íntimas;  familia;  escuela;  organizaciones e instituciones;  psicoterapia y terapia de pareja;  negociaciones diplomáticas y comerciales;  disputas y conflictos de todo tipo.

En el ámbito mundial, la comunicación no violenta o comunicación empática, sirve para resolver disputas y conflictos a todos los niveles

Maria Helena Villalobos L


[1] Entendiendo compasión como “sentir con el otro”.

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¿Estas intentando superar una crisis, problemas emocionales y/o lidiando con importantes cambios en tu vida y/o en tus  relaciones?

 ¿Ya lo has intentado por tu cuenta y no has podido solucionarlo?.  A veces llega el momento en que es necesario buscar la ayuda profesional.

Soy María Helena Villalobos L,  psicoterapeuta y Coach Sistémica, Atiendo en Psicoterapia personal, Terapia de Pareja y Coaching Vital, tengo más de 20 años de experiencia en el área.

María Helena Villalobos L.

Durante las sesiones de Psicoterapia y Terapia de pareja,  te brindaré el apoyo y acompañamiento que necesitas para  hacer los cambios que requieres en el camino de tu autoconocimiento y recuperación.

Te ayudaré a superar el malestar emocional, a gestionar tus emociones  y a encontrar la vía para una vida más satisfactoria y plena.

A lo largo de mi carrera profesional me he formado para brindar la mejor atención a mis pacientes/clientes, en las siguientes áreas:

Ansiedad, Depresión, Estrés, Melancolía, Insatisfacción vital, Miedo, Duelo, Duelo migratorio, Pérdidas, Falta de Autoestima, Inseguridad, Maltrato Psicológico, Problemas de Pareja, Rupturas, Problemas familiares. Crisis de la mitad de la vida, Problemas de comunicación y/o relación, Dificultad en el manejo de los vínculos, Adicciones comportamentales, Dolor crónico, entre otros

Esta es una lista enunciativa no excluyente, si lo que te ocurre no esta aquí, sin dudarlo, ¡consultámelo!

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¿Qué es el Síndrome de Burnout o Síndrome del quemado?

Imagen relacionadaEn 1974 el psiquiatra Herbert J. Freundenberger, quien trabajaba en una clínica para toxicómanos en Nueva York observó que la mayoría de los voluntarios después de un año de trabajar sufrían de una pérdida progresiva de energía, hasta llegar al agotamiento, síntomas de ansiedad y depresión, así como desmotivación en su trabajo y agresividad con los pacientes. A raíz de estos hallazgos explicó: el Síndrome de Burnout, es fallar, desgastarse o sentirse exhausto, debido a las demandas excesivas de energía, fuerza o recursos. Es lo que pasa cuando un miembro de una organización por las razones que sean y luego de muchos intentos se vuelve inoperante.  En ese momento fue  cuando se introdujo el término burnout por primera vez en la literatura médica.Resultado de imagen de burnout En la década de los ’80s la psicóloga Cristina Maslach de la Universidad de Berkeley, California en Estados Unidos de Norteamérica, retomó el término utilizado por Freundenberger, para definir el síndrome de agotamiento profesional o burnout.

El Síndrome Burnout

Se define como “una respuesta a un estrés emocional crónico cuyos rasgos principales son el agotamiento físico y psicológico, una actitud fría y despersonalizada en la relación con los demás y un sentimiento de inadecuación en las tareas que se ha de realizar” (Maslach & Jackson, 1981).
Resultado de imagen de burnoutA pesar de las diferencias entre algunos de los autores, se han identificado los elementos comunes y esenciales del concepto:
  • Es aplicable sólo a trabajadores de servicios de ayuda, es decir, a aquellos que se utilizan a sí mismos como herramienta en el trabajo con otros (Farber, 1991).
  • Es un elemento común, la sensación subjetiva de ausencia de apoyo y feedback en sus esfuerzos por ayudar a otros (Farber, 1991).
  • Se asocia con la sobreimplicación por parte del profesional, lo que aumenta las posibilidades del sentido de fracaso, deterioro de la salud mental y deseo de abandono del trabajo, entre otras (Koeske & Kelly, 1995)
Por la elevada frecuencia con la que se presenta  el Síndrome de Burnout, que  también se conoce como Síndrome de desgaste profesional y síndrome de fatiga en el trabajo, Sindrome del quemado, entre otros;  en el año 2000 la Organización Mundial de la Salud,  lo calificó de riesgo laboral.
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