¿Qué es el Síndrome de Burnout o Síndrome del quemado?

Imagen relacionadaEn 1974 el psiquiatra Herbert J. Freundenberger, quien trabajaba en una clínica para toxicómanos en Nueva York observó que la mayoría de los voluntarios después de un año de trabajar sufrían de una pérdida progresiva de energía, hasta llegar al agotamiento, síntomas de ansiedad y depresión, así como desmotivación en su trabajo y agresividad con los pacientes. A raíz de estos hallazgos explicó: el Síndrome de Burnout, es fallar, desgastarse o sentirse exhausto, debido a las demandas excesivas de energía, fuerza o recursos.
Es lo que pasa cuando un miembro de una organización por las razones que sean y luego de muchos intentos se vuelve inoperante.  En ese momento fue  cuando se introdujo el término burnout por primera vez en la literatura médica.Resultado de imagen de burnout
En la década de los ’80s la psicóloga Cristina Maslach de la Universidad de Berkeley, California en Estados Unidos de Norteamérica, retomó el término utilizado por Freundenberger, para definir el síndrome de agotamiento profesional o burnout.

El Síndrome Burnout

Se define como “una respuesta a un estrés emocional crónico cuyos rasgos principales son el agotamiento físico y psicológico, una actitud fría y despersonalizada en la relación con los demás y un sentimiento de inadecuación en las tareas que se ha de realizar” (Maslach & Jackson, 1981).

Resultado de imagen de burnoutA pesar de las diferencias entre algunos de los autores, se han identificado los elementos comunes y esenciales del concepto:
  • Es aplicable sólo a trabajadores de servicios de ayuda, es decir, a aquellos que se utilizan a sí mismos como herramienta en el trabajo con otros (Farber, 1991).
  • Es un elemento común, la sensación subjetiva de ausencia de apoyo y feedback en sus esfuerzos por ayudar a otros (Farber, 1991).
  • Se asocia con la sobreimplicación por parte del profesional, lo que aumenta las posibilidades del sentido de fracaso, deterioro de la salud mental y deseo de abandono del trabajo, entre otras (Koeske & Kelly, 1995)

Por la elevada frecuencia con la que se presenta  el Síndrome de Burnout, que  también se conoce como Síndrome de desgaste profesional y síndrome de fatiga en el trabajo, Sindrome del quemado, entre otros;  en el año 2000 la Organización Mundial de la Salud,  lo calificó de riesgo laboral.

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Alimentando el cerebro emocional

Repasando un libro que tengo hace mucho tiempo, «La Curación Emocional» del dr. David Servan-Schreiber,  quiero compartir  algunas de las cosas   que me parecen importantes,  en este  caso hablaré de como alimentar a nuestro cerebro emocional.

El cerebro esta formado en 2/3 partes por acidos grasos, que son los componentes básicos de las células nerviosas, su «envoltorio», a traves del que se producen todas la comunicaciones entre todas las celulas nerviosas en todas las regiones del cerebro y del cuerpo. Lo que comemos se integra directamente en esta trama.

Si comemos más grasas poliinsaturadas (aquellas que permanecen liquidas a temperatura ambiente) las celulas del cerebro serán más fluidas, más flexibles y la comunicación entre ellas más estable. Sobre todo si se trata de acidos grasos Omega-3.
Resultado de imagen para cerebro humanoEstudios demuestran que cuando se suprimen los omega-3  de la alimentación a las ratas de laboratorio, su comportamiento cambia por completo en pocas semanas: se tornan ansiosas, no aprenden ninguna tarea nueva y se aterrorizan en situaciones de estrés. Y aun más grave, se reduce la experiencia del  placer, requiriendo dosis más altas de morfina para que vuelvan a mostrar el mínimo interes.
Resultado de imagen para alegria Un equipo de investigadores franceses demostró que una dieta rica en omega-3, aumenta a largo plazo la produccion de neutransmisores de la energia y el buen humor en el cerebro emocional, especialmente de dopamina, que es el neuratransmisor responsable de los efectos energizantes y euforizantes.

El Omega 3

El dr. Andrew Stoll , de Harvard, fue el primero en demostrar la eficacia del omega -3 en la estabilización del humor en los pacientes con trstorno bipolar. En su estudio, de todo el grupo que tomaba omega-3 solo uno sufrió una recaida.
Sin embargo los beneficios del omega-3 no se limitan al tratamiento de la enfermedad maniaco-depresiva o trastorno bipolar. Resultado de imagen para depresionEn Israel el dr. Nemets y sus colabordores, publicaron un estudio comparando la eficacia del omega-3 contra el aceite de oliva (que a pesar de sus propiedades no contiene omega-3) más de la mitad de los pacientes que hasta entonces no habian reaccionado a ningun tratamiento, vieron una clara mejoria en su depresion en menos de 3 semanas; y  otro estudio publicado en Archives of General Psychiatry, llega a las mismas conclusiones,  tambien demostró que los acidos grasos omega-3 pueden mejorar toda una gama de síntomas de la depresión, como la tristeza, la falta de energía, la ansiedad, el insomnio, el descenso de la líbido y las tendencias suicidas.
Existen en la actualidad muchos estudios que avalan a estos primeros y que  certifican que  cuanto más omega-3 contiene la alimentacion corriente de las personas, menor es la tendencia a deprimirse y que ante una dieta baja en estos acidos grasos  mayores son los síntomas depresivos.

Equilibrio entre Omega 3 y Omega 6

Imagen relacionadaSe cree que los primeros seres humanos llevaban una dieta equilibrada de 1:1 entre omega3 y omega-6,  gracias al alto consumo de pescado y marisco que fue base de su alimentación. Esta proporcion ideal les permitió producir neuronas de  optima calidad, facilitando al cerebro la posibilidad  de desarrolar capacidades nuevas, como la fabricacion de herramientas, la conciencia y el lenguaje. Con el desarrollo de la agricultura y la presencia de aceites vegetales ricos en omega 6,  hoy en dia proporcion  de Omega-3:Omega-6  varia ente 1:10 y 1:20, con lo cual estamos funcionando con combustible de mala calidad; ese desajuste explicaría por que tanto en Estados Unidos, como en  Europa en menor medida hay un gran indice de  depresión, en contra posición a los paises asiaticos cuya alimentacion es basicamente pescados, mariscos y algas. Estudios señalan que la depresión  es la enfermedad del siglo XXI, la OMS afirma que más de 350 millones de personas padecen esta enfermedad en el mundo.
Imagen relacionadaEl exceso de omega-6 en el organismo produce reacciones de oxidación e induce respuestas inflamatorias por todo el cuerpo. Casi todas las grandes enfermedades crónicas en auge, se ven agravadas por estas reacciones  inflamatorias: infartos, accidentes cerebro vasculares, el cáncer, la artiritis e incluso el mal de Alzheimer. Los Omega-3, cuentan tambien con efectos beneficiosos muy importantes para las afecciones cardíacas, protegen además al corazón reforzando el ritmo cardíaco el cual a su vez protege contra la depresión ( por ejmplo, la coherencia cardiaca).
Por lo tanto, debido a sus grandes beneficios es indispensable incorporarlos a nuestra dieta, he aqui una lista  de los alimentos que contienen acidos grasos omega-3:

Alimento                                             Cantidad de Omega -3
100 grs de Caballa 2,5 g
100 de Arenque 1,7 g
100 grs de Atún  (incluso de lata) 1,5 (salvo el dietético)
100grs de Anchoas enteras 1,5g
100 grs de Salmón 1,4 g
100grs de Sardinas 1 g
Semillas de lino 2,8 g
Aceite de semillas de lino,  1 cucharada 7,5 g
Nueces, 1 taza 2,3g
Verdolaga, 1 taza 457 mg
Espinacas,   1 taza 384 mg
Algas secas , 1 cucharada 268 mg
Espirulina,   1 cucharada 260 mg
Berros, 1 taza 528 mg
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El desarrollo personal y profesional de la inteligencia emocional es uno y el mismo.

Resumen del artículo de D. Golemann*, traducción libre.

El cerebro no distingue entre nuestras vidas personales y profesionales.

En general, nuestinteligencia-emocionalras debilidades tienden a seguir siendo las mismas en el hogar y en el trabajo, surgiendo de manera similar a pesar de los diferentes contextos. Por lo tanto, cuando desarrollamos competencias de inteligencia emocional, los beneficios impregnan TODOS los aspectos de nuestras vidas. La autoconciencia emocional es un primer paso crítico para mejorar la IE[1] e iniciar un cambio conductual positivo.
Esta toma de conciencia es un catalizador para comenzar a equilibrar las emociones con más regularidad, para prevenir estallidos y, finalmente, para ser más eficaces y compasivos en su comunicación.
Debemos pensar en la inteligencia emocional de una manera holística. El coaching ejecutivo convencional no siempre es tan transformador como podríamos esperar. El asesoramiento que se dirige a toda la persona, incluidos nuestros objetivos personales y profesionales, los problemas en el hogar y en el trabajo, y nuestros valores y pasiones, es mucho más probable que arroje ideas productivas y cambios duraderos.
Si bien algunas competencias (como la orientación hacia el logro o la conciencia organizacional) pueden ser más exclusivas para el ámbito profesional. Los siguientes cuatro aspectos de la IE son omnipresentes en nuestras vidas en el hogar, en el trabajo y en cualquier otro lugar:

  • Conciencia de sí mismo
  • AutogestiónObservador Interno
  • Conciencia social
  • Gestión de relaciones

Al comprender la inteligencia emocional en términos de nuestras experiencias como personas (cónyuges, padres, amigos), y no solo profesionales, podemos reconocer más fácilmente los patrones en nuestro comportamiento y tomar medidas de mejora que impregnen todas nuestras relaciones.
https://www.linkedin.com/pulse/your-brain-home-work-daniel-goleman/
[1] IE: Inteligencia Emocional

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El yoga o la meditación puede ayudar a los niños a controlar sus emociones y comportamientos

 Según ha puesto de manifiesto un estudio realizado por investigadores del Instituto de Salud Infantil Great Ormond Street de la University College de Londres (Reino Unido) y que ha sido publicado en ‘JAMA Pediatrics’, El yoga o la meditación puede ayudar a los niños a controlar sus emociones y comportamientos
Y es que, aprender a controlarse ayuda a mejorar las relaciones personas, a evitar comportamientos inapropiados o agresivos, ser autodidacta, saber centrar la atención hacia un tema, adaptarse de forma flexible a los cambios y retener una mayor cantidad de información.
Para realizar el trabajo, los científicos examinaron los datos de 49 estudios en los que, en total, se analizaron a más de 23.000 niños y adolescentes. Todos ellos fueron seleccionados al azar para participar en un grupo en los que se enseñaba a controlarse y en otro en los que no se recibía ningún tipo de educación al respecto.
En la mayoría de los participantes del primer grupo, se produjeron unas mejoras en las capacidades del menor para ajustar adecuadamente su comportamiento y adecuar sus emociones a diferentes situaciones. Una medida que, además, era más eficaz si anteriormente se había capacitado a los profesores para realizar diariamente esta actividad entre sus alumnos.
«Si bien las intervenciones para mejorar la autorregulación se dirigen principalmente a la edad preescolar y primaria, los hallazgos de nuestro estudio muestran que tales intervenciones pueden ser efectivas incluso durante la adolescencia, proporcionando una ventana de oportunidad extendida para mejorar la autorregulación», han asegurado los expertos.
Asimismo, los investigadores observaron que, en algunos casos, estas intervenciones también se asociaban a mejores resultados académicos y menor riesgo de consumir drogas o de padecer depresión y trastornos de conducta. «Lo sorprendente es que los diferentes tipos de actividad (meditación, yoga o ejercicio físico) son razonablemente eficaces para los niños», señalaron.
MADRID (EUROPA PRESS)
Fuente https://psiquiatria.com/

 

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Logrando Objetivos…

A continuación les comparto un resumen  de este artículo, que me gustó por su sencillez y claridad,   al final está el link para leer el texto completo.

EL PODER DE LO PEQUEÑO

El éxito es el efecto acumulado de hábitos insignificantes que son los que marcan la diferencia.
Los arrebatos no conducen a nada; la constancia es la que lleva a todas partes.

por: Raimón Samsó
Un avión parte de Moscú con destino a Madrid, pero sufre una avería inadvertida en su sistema de navegación que crea una mínima desviación del rumbo de menos de un grado. El avión acaba aterrizando en Mallorca. ¿Cómo se desvió tanto? Un grado es muy poco, sin embargo, ese pequeño desajuste durante cinco horas de vuelo crea una enorme diferencia en el resultado. Cuando hablamos de comportamientos humanos durante… ¡toda una vida!, las desviaciones son aún mayores. En realidad, lo que determina lo que conseguimos no son las grandes decisiones, sino las menores y los actos cotidianos.
Lo cierto es que no podemos “no elegir”. No tomar una decisión es, en realidad, tomar una: demorarla. De modo que estamos decidiendo o dejando de hacerlo, cada día. Y lo que acaba ocurriendo es que la vida es el resumen de todas ellas, sean menores o mayores. Cualquier cosa que acaba entrando en nuestras vidas es la consecuencia de una cadena de actos y caminos que elegimos o no.
Tomar decisiones sabias es más sencillo cuando se tienen claros cuáles son los valores prioritarios y adónde se va. Para no equivocarse conviene hacerse esta sencilla pregunta: ¿la dirección que voy a tomar concuerda con lo que me importa prioritariamente en la vida?
Para conseguir grandes resultados no es preciso llevar a cabo grandes acciones, sino pequeñas repetidamente a lo largo del tiempo. El éxito es el efecto acumulado de hábitos insignificantes. Y el truco está en insistir en un comportamiento positivo el tiempo suficiente como para que marque una distinción significativa a medio plazo. Es el poder de las pequeñeces acumuladas.
Ganar es el resultado de una suma de costumbres; perder, también. Es algo que saben muy bien los deportistas.
A menudo, para implementar una rutina, las personas recurren a la fuerza de voluntad. Es un error. Están luchando consigo mismas, y, a la larga, abandonarán, porque la lucha desgasta. ¿Cuál es la alternativa? La motivación. Establecer un hábito nuevo solo tiene futuro cuando concuerda con los valores principales de la persona. El poder de algo que nos estimula disuelve las luchas internas y proporciona combustible mental para pasar a la acción.Sin tener en cuenta esos valores básicos, las personas caen víctimas de sus contradicciones internas y dejan de perseguir sus deseos y sus sueños.
Por suerte, todo lo que se aprende en la vida puede reaprenderse. Los hábitos no son una excepción a esta regla y se pueden cambiar. El mejor modo de terminar con un hábito negativo es empezar uno nuevo y positivo que lo sustituya, y que esté propulsado por la fuerza imbatible de la motivación.
Las personas que nos rodean: familia, amistades, compañeros de trabajo… crean una gran influencia en cada uno de nosotros. Se podría decir que una persona es la suma de las influencias personales que ha recibido a lo largo de su vida, que, como es de imaginar, pueden ser positivas o negativas, y acabará pareciéndose mucho a la gente con la que tiene más trato. La pregunta que nos deberíamos formular es: ¿quién o quienes ejercen ese poder sobre mí?
Casi siempre que se toma una decisión, las personas empiezan con mucha energía y empeño, pero, a la larga, acaban abandonando.  Querer hacerlo todo cuanto antes es provocar el abandono. Es mejor iniciar la tarea o el plan con menos fuerza, pero mantenerlo en el tiempo hasta conseguir el objetivo. El éxito, es resultado de dosificar las fuerzas, de mantener el ritmo, de la regularidad.
¿Qué tienen en común los empresarios de éxito y las personas que consiguen realizar sus sueños? Simplemente, ¡no se rinden nunca! Han aprendido la disciplina de la persistencia. Esto es verdad tanto para la gente que consigue sus sueños profesionales como personales.
La disciplina es esa regularidad, constancia, cadencia o ritmo. No hace falta hacer mucho de golpe, pero sí algo cada día. Una vez más, es el poder de los pequeños pasos, que proporcionan resultados extraordinarios. Los arrebatos no conducen a nada; pero los planes sostenidos y la constancia conducen a todas partes.
Todas las personas tienen sueños, pero no todas los consiguen. ¿Es cuestión de mérito, genes, inteligencia o suerte? No, más bien se debe a trabajar para conseguirlos con método; es decir, mediante una rutina diaria. Repetir una acción cada día, semana o mes, al final se vuelve automática.
Cuando se pone en marcha un objetivo, lo primero que conviene hacer es preguntarse qué rutinas conducirán a él. Seguramente, un buen coach preguntaría a su cliente: “¿Qué tres acciones sencillas te acercarían a tus grandes objetivos?”. Sí, pasos simples hacia resultados extraordinarios.
No importa lo lejos que vayas, tres pasos al día, tarde o temprano, te llevarán a donde sea que te dirijas.
Raimón Samsó. https://elpais.com/elpais/2013/10/18/eps/1382118764_024921.html

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